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La desesperación es un estado emocional que altera nuestra capacidad racional para juzgar los acontecimientos adecuadamente.

No podemos tomar buenas decisiones, ni ver la salida de una situación complicada, cuando estamos desesperados.

Por esto no es recomendable tomar decisiones importantes cuando estás desesperado.

Por otro lado, no siempre tenemos el beneficio del tiempo a la hora de permitir que nuestra desesperación se diluya, porque tenemos que tomar ciertas decisiones pronto.

Precisamente porque la desesperación es un estado emocional tan confuso, y que altera de tal manera nuestra forma de racionalizar y de tomar decisiones, tanto en nuestra vida profesional como en nuestra vida personal, me he decidido a ayudar a cualquier persona que esté desesperada ahora mismo, que no sabe qué debe hacer y que debe tomar algún tipo de decisión difícil.

CÓMO HAS LLEGADO A ESTAR DESESPERADO

Una de las razones principales por las cuales perdemos la perspectiva cuando estamos desesperados, es que no entendemos la razón por la cual hemos entrado en desesperación.

Y si no entiendes adecuadamente tus miedos y la razón de tus preocupaciones, es normal que lo único que encuentres en tu mente sea caos, pánico y que no seas capaz de ordenar tus pensamientos ni tus emociones para tomar decisiones acertadas.

¿Qué te ha llevado a la desesperación?

En el plano personal, es posible que se haya roto algún vínculo muy fuerte que has construido con una persona, ya sea por fallecimiento o porque la otra persona ha decidido alejarse de ti por alguna razón. Quizás has tenido un problema de salud grave.

En el plano profesional, tal vez tu sustento económico, y el de tu familia, esté en riesgo o, directamente, haya sido destruido. Es posible que no solo se trate de que has perdido tu trabajo, sino que has perdido tu negocio y ahora te encuentras endeudado y sin tu fuente de ingresos.

Estos son solo algunos ejemplos, y es posible que tus razones para estar desesperado sean otras. Pero todas tienen algo en común: la desesperación te hace sentir que es el final de todo.

Sientes que todo se ha terminado, que no hay posibilidad de salir adelante o de solucionar el problema. Sientes que tu vida a partir de este momento está en caída libre hacia un agujero negro infinito y no ves nada frente a ti, a corto plazo, que indique que las cosas vayan a ir a mejor.

Algo que debemos tener muy claro, es que la desesperación es un estado emocional, y este estado emocional genera toda una serie de sensaciones negativas. Cuando entramos en desesperación:

  • se despierta nuestro instinto de huida,
  • nuestros miedos se disparan,
  • y nuestros pensamientos acompañan fácilmente a todas estas emociones negativas haciéndonos pensar en escenarios futuros donde todo es malo y nada mejora.

Y es que, cuando estamos desperados tenemos pensamientos radicales y absolutistas, como:

  • NUNCA va a mejorar;
  • NADA va a solucionarse;
  • NO EXISTE NINGUNA MANERA de salir de esta;
  • YA SE HA TERMINADO TODO, ES EL FIN;
  • SOY UN FRACASADO sin remedio;
  • ESTOY COMPLETAMENTE SOLO para siempre.

¿Qué significa esto? Las cosas no son “tan negras” como crees, sino que, porque estás desesperado, solo eres capaz de ver la parte más pesimista de tu situación ahora mismo.

Ahora te encuentras sometido por las emociones negativas que estás sintiendo. La cercanía de ese evento negativo que te ha sucedido te hace tener pensamientos enormemente pesimistas y radicales que te impiden sentirte mejor, pero, que, a medida que pase el tiempo y te alejes de esas emociones y pensamientos negativos, encontrarás nuevas respuestas, empezarás a sentirte mejor y encontrarás la manera de salir de tu mala situación.

QUÉ PASA CUANDO ESTÁS DESESPERADO

Como ya te habrás dado cuenta, lo que sucede cuando estamos desesperados es que nuestro buen juicio está nublado:

  • no pensamos con claridad,
  • nos sentimos mal de una forma irreal y exagerada,
  • y tenemos pensamientos viscerales y absolutistas que acompañan a la intensidad de nuestras malas emociones.

En conclusión, cuando estamos desesperados no es el mejor momento para tomar decisiones.

En estos momentos donde nuestra capacidad de raciocinio está nublada, la razón tampoco puede ser nuestra consejera.

Nuestras emociones son absolutamente negativas y nuestro raciocinio está tan alterado que solamente nos ofrece opciones pesimistas. ¿Qué podemos hacer para superar la desesperación y ser capaces de tomar las decisiones correctas que nos permitan solucionar el problema en el que nos encontramos?

CÓMO SUPERAR LA DESESPERACIÓN

Lo primero que debes entender es que: NO ES EL FINAL.

Nada bueno dura para siempre, pero tampoco lo malo es eterno.

TODO PASA. Y eso es algo bueno. La vida cambia y evoluciona, y la razón por la cual muchas personas entran en desesperación es porque no han aceptado o no han entendido esta característica de la vida.

Viviremos situaciones muy buenas, pero también pasaremos por momentos profundamente dolorosos. Ni todo es bueno ni todo es malo, sino que las circunstancias cambian, lo queramos o no, a lo largo del tiempo.

Pero sí que está en nuestra mano decidir si dejamos estos cambios al azar, o si tomamos las riendas de nuestras acciones y de nuestras decisiones para dirigir cada situación, buena o mala, hacia la dirección que nosotros queremos.

Podemos llegar a ver cómo todo aquello por lo que hemos trabajado ha sido destruido sin que podamos hacer nada, o que nuestra salud se degrade inevitablemente. Pero también somos capaces de vivir momentos en los que nos sentimos tan bien que creemos ser indestructibles, o sentimos un gran amor, haciendo que todas las dificultades valgan la pena.

TODO ESTO ACABARÁ y dará paso a otras situaciones, de una o de otra forma.

Lo que va a determinar que una situación sea la peor o la mejor para ti, es cómo te sientes. Y dependiendo de si te sientes mejor o peor, vas a tener pensamientos positivos o negativos.

Debes entender esto, porque es la base de todo.

Recordemos que la desesperación es un estado emocional alterado que nubla nuestro juicio.

¿Y qué es lo que va a determinar cómo nos sentimos? Lo que pensamos de lo que nos está pasando. Si una persona cree que lo que le está sucediendo es tolerable y sabe qué debe hacer para seguir su camino, se sentirá molesta pero al mismo tiempo se sentirá segura con que todo irá bien. Pero si otra persona no entiende qué está sucediendo, valora su situación actual como un gran fracaso y piensa constantemente que no va a salir de esa situación, probablemente caerá en desesperación, sintiéndose muy mal y siendo incapaz de tomar buenas decisiones para mejorar.

Nuestras creencias y cómo pensamos con respecto a lo que no está sucediendo, van a determinar si nos sentiremos mejor o peor al respecto.

Y dependiendo de cómo nos sintamos, seremos más o menos capaces de superarlas. Si decidimos que algo es el final y nos rendimos, así será, pero si decidimos y sabemos que lo que ha sucedido es solo un problema del que conseguiremos salir adelante, así lo haremos.

Una de las razones principales por las cuales una persona puede ser más o menos capaz de gestionar una situación problemática sin caer en desesperación, es que tiene más información sobre lo que le ha sucedido.

Si sabes qué esta pasando, por qué ha sucedido y qué opciones tienes, será mucho más fácil mantenerte equilibrado y no caer en la desesperación, aunque sí sigas sintiendo algo de miedo y nervios por lo que te está pasando.

Incluso informarnos sobre lo que nos está sucediendo cuando ya estamos desesperados puede ayudarnos a aprender algo más de lo que sabemos, entender mejor la situación y calmarnos para ser capaces de tomar una mejor decisión, o para decidir qué acciones realizaremos a continuación para solucionar el problema.

No caeríamos en conclusiones tan destructivas o pesimistas si tuviéramos los conocimientos suficientes para entender mejor lo que nos está pasando o cuáles son nuestras opciones para mejorar desde la situación en la que nos encontramos.

El informarte más va a orientar tu mente hacia nuevas opciones que no se te ocurrirían si simplemente te quedas rumiando tus problemas y tus malos pensamientos.

Una de las trampas que nos pone la desesperación es que incluso si nos informamos más, puede hacerte insistir en verlo todo de manera negativa, pero precisamente por eso la desesperación es en ocasiones un estado del que cuesta salir.

Es necesario no atarnos a esos pensamientos negativos y permitirnos encontrar soluciones, porque el estado emocional de desesperación al que has llegado te va a poner difícil el pensar de forma positiva llegando incluso a llevarte a la depresión, y si además tú insistes en regodearte en todo lo malo que se te está pasando por la cabeza, no serás capaz de salir de tu desesperación solo porque tú no te dejas salir.

Otra de las razones principales por las cuales llegamos a estar desesperados, es el gran mazazo emocional que supone para una persona perder una posición de seguridad, estabilidad y tranquilidad, y caer hasta una nueva situación de inseguridad e incerteza que le da miedo.

Cuando estamos desesperados sentimos que hemos caído desde muy alto, y ese mazazo daña profundamente cómo te sientes.

Cuando todo marcha bien, tu autoestima está alegre, y tu ego está protegido. Pero cuando las cosas marchan mal, se ve dañada la manera en la que te ves a ti mismo, y aumenta tu miedo a que los demás también piensen que has fracasado.

Esta es la parte más difícil de gestionar para muchas personas: ver cómo cambia la opinión de los demás sobre ellos, desde considerarlo una persona exitosa a considerarlo una persona que ha fracasado.

Al mismo tiempo, este es otro de los grandes errores que nos hace cometer la desesperación.

Tú debes ser el primero en aceptar lo que ha sucedido. Tu situación ha cambiado, pero es tu decisión ser peor o ser mejor gracias a ello, y es tu decisión considerarte mejor o peor. Si crees que eres un fracasado, lo serás, y si crees que esto es solo un bache que podrás superar, así será.

Los cambios en nuestra vida y en nuestro entorno suceden para cambiarnos a nosotros mismos. Nos ponen a prueba, prueban nuestra resistencia y nuestra capacidad de adaptación, económicamente, físicamente y emocionalmente.

NO ES EL FINAL, ni eres un fracasado, hasta que tú te rindas y decidas que lo eres.

Debes reconocer que otras veces has tenido problemas y siempre has sido capaz de continuar, de una o de otra manera. ¿Por qué iba a ser diferente esta vez?

Solo será diferente, y será el final, si tú te rindes, descuidas todo y dejas de esforzarte para continuar. Lo que tú decidas, así será, porque con tus acciones o con tu inacción harás que suceda.

No estoy diciendo que vaya a ser fácil, ni que vaya a ser rápido. Por supuesto que será más difícil superar un problema mayor que un problema más pequeño, pero, de todas formas, tu situación actual no va a mantenerse igual con el paso del tiempo, y solo tú tienes la responsabilidad de decidir si tu situación cambiará para mejor o para peor, porque no se mantendrá igual.

Todo lo que viene pasa de largo, lo bueno y lo malo. Si dejamos nuestros resultados al azar, tendremos más de lo malo, pero si tomamos las riendas de nuestra situación, podremos conseguir mucho más de aquello que es bueno para nosotros.

Por eso, no es el final hasta que tú te rindas y decidas que lo es, y no es el final si tú decides aceptar tu situación, aprender algo nuevo sobre lo que te está sucediendo y seguir adelante.

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